Al llegar a París en 1936, Baroja buscó en el periodismo la forma de ganarse la vida y comenzó una serie de artículos para el diario La Nación, de Buenos Aires, gracias a su relación con Ortiz Echagüe, director de las agencias de información en Europa del diario bonaerense.
Los despachos de La Nación se ubicaban en los Campos Elíseos y precisamente para estar cerca de la redacción se le buscó en 1940 una pensión de la calle Clement Marot:
Yo, como he dicho, no tenía más que una modesta colaboración en un periódico sudamericano. Desde el principio de mi estancia en París comencé a escribir en La Nación de Buenos Aires, cobrando por artículo, uno al mes, trescientos francos. Me habría bastado para pagar la comida, pero me cogió un tiempo crudo de lluvias y no tuve más remedio que adquirir unas botas, un gabán y algunas otras prendas indispensables para poder salir a la calle.
(Pío Baroja, Desde la última vuelta del camino)